martes 20 de octubre de 2009

anacrónica

Recientemente han dado premios ondas a Jorge Javier Vázquez y a Física o Química. El circo de la víbora maligna y la pseudo serie cosechan, además, audiencias millonarias día tras día. Es como si la sociedad sancionara los valores y modos de comportamiento que muestran. A saber, en el primer caso, se grita, se insulta y se critica por criticar. En el segundo, se muestran unos, se supone, adolescentes, que fuman porros, se meten rayas, follan con el 90% de sus compañeros y el 50% de los profesores (que son, simplemente, adolescentes modernos tardíos), se quedan embarazados y no sé qué otras lindezas más (eso sí, qué ojos más bonitos tiene el Cabano jodío). En el contexto hay implícito valores como el egoísmo, el hedonismo, el no compromiso, el vivir a tope el momento, el hacer lo que te plazca sin pensar en posibles consecuencias, la indisciplina y el culto al sexo. Son valores que se han instalado en la sociedad, y no sólo afectan a los jóvenes, sino a toda ella, se tenga la edad que se tenga.

Cuarentañeros singles (o no) que hablan de aprovechar el viaje de negocios a Madrid para follar; o que cuentan a voz en grito a su compañero en la mesa de al lado con pelos y señales cómo se liaron el pasado finde con alguna tía, no importa quién (o tías hablando de aquello rollo con aquel tío en aquella discoteca). Mujeres que engañan a su marido con un amante clandestino, a ser posible también casado, para compartir ¿preocupaciones?, y si es con una mujer, mejor aún, más morbo. Viejos que dejan a la parienta porque se acabó el amor, para al día siguiente, pasear arrimaditos a alguna joven, que sin duda habrá obviado sus posesiones y cuenta corriente y se habrán fijado sólo en su ¿carisma? de hombre con experiencia. Mujeres, hombres, que no aguantan más su matrimonio, porque no se sienten realizados y les impide su crecimiento personal (o porque hay otr@ que les gusta más) y no les importan que haya por medio niños pequeños, o viudos y viudas en las excursiones arrimando cebolleta cuando toca la orquesta, como los jóvenes y no tan jóvenes hacen sistemáticamente cada fin de semana, alcoholizados, drogados, extasiados artificialmente al ritmo de una música cada vez más decadente. Cambios de pareja continuos, de amistades, de modo de vivir, de pensar, de sentir; hoy tú, mañana otra, ayer te quería, hoy no te soporto. Te conocí hace 10 minutos y ya te como la boca. Amores eternos que duran un suspiro. Mujeres de tu vida que no duran nada. Personas que conjugan de memoria los verbos follar y gustar, pero suspenden cuando se trata del verbo amar, eso, a lo que, en el fondo, quizá, aspiran.

Me pierdo, me da miedo, no me sé integrar en esta sociedad, me siento un bicho raro, anacrónica total. Y me doy perfecta cuenta de que no soy una persona normal, de este tiempo y de este lugar. Creo en la magia del amor duradero, de aquel que se trabaja y no aparece por ciencia infusa. Y no quiero cambios, sino estabilidad; el comprometerse en formar algo sólido, ignorando las tentaciones; no quiero que mi furor uterino dirija mi vida, sino mis -cada vez más deterioradas- neuronas y mi –maltrecho- corazón; no comparto la sobrevaloración del sexo y el menosprecio del amor, por mucho que se pueda sufrir, el enamorarse, el poder recordar cada detalle de la persona amada, la emoción de sentir el contacto de su piel aunque sea en un fugaz beso, los recuerdos de los momentos compartidos, es más enriquecedor que cualquier orgasmo de esos de sábado noche en un rincón cualquiera, y hay tanta gente que no sabe qué es lo primero y están hartas de lo segundo..; no quiero rollos de una noche ni de una semana ni de un mes, aunque fuese con la mismísima Angelina Jolie, no quiero aguantar sólo hasta que el fuego desaparezca; quiero una historia a largo plazo, como la de Paul Newman y Joanne Woodward (ok, no tanto, que ya me queda menos de vida) y avivar cada día la hoguera con palos y troncos; yo sería tu sota de bastos. Creo en el cariño, el afecto, la confianza, la fidelidad, la generosidad, el sacrificio, la entrega. Creo en quererte. Creo en aquello tan denostado de sentar la cabeza, en tu regazo. Quiero creer en los sueños y milagros. En encontrar ahí, acurrucada en tu hombro, abrazada a tu cintura y con nuestras piernas entrelazadas, mi lugar en el mundo. Creo en compartir noches de fin de semana íntimas, agradables, cómplices, tranquilas, hogareñas, sin desfases. Creo que soy gilipollas.

No es fácil pulular por el mundo cuando ves la brecha tan grande entre lo que crees, quieres, sientes, deseas y necesitas y aquello a lo que la gente está entregada, aquello que define el verbo vivir. Me encantaría ser como ellos, pero no puedo. Si hasta cuando me alcoholizo en el ambiente, me da por seguir igual, y no juego a arrimar cebolleta ni a la décima copa. Y a veces me frustro, sufro y se me cruzan los cables, me entran paranoias, veo fantasmas, se me llevan los demonios y no concilio el sueño. Y puedo ser peor que cualquiera, una psicópata en potencia, una amargada reprimida con exceso de bilis, envidiosa y celosa. Pero en el fondo sólo soy una romántica de buenos sentimientos que cayó en un planeta equivocado, en un cuerpo imperfecto, en unos tiempos revueltos para amar y que te amen, siendo, además, tan tímida. No me justifico, tendría que portarme mejor siempre, sacar sólo lo bueno y enterrar lo malo. Y así quién sabe…pero hay veces que… En fin, ya sé que no hay nadie que pueda pensar como yo, o si lo hay, está integrado en la sociedad y jamás se fijaría en mí, una vulgar inadaptada. Es por eso que me encantaría tanto adoptar la actitud imperante en la sociedad, ser como ellos. Pero no puedo. Sería todo tan forzado, tan ridículo... Ya me ves a mí un domingo temprano por la mañana soltando parte del (infumable) párrafo tercero de este post a una tía cualquiera, ante su cara de espanto y de resaca, mientras dice “tía, me estás rallando, ¿quieres irte ya? se acabó la noche, joder, que plasta la loca ésta. Si lo llego a saber…Oye, y, si eso, ya te llamo yo, eh, tú tranquila”.

Hoy no hay canción. Y no sé si dejar el blog durante un tiempo, total, que más da.

jueves 15 de octubre de 2009

de secreto y flashes forwards

Hace un tiempo que se puso de moda “el secreto, la ley de la atracción”, hay libros sobre ello, películas, coaching…Según la wikipedia, es la idea o supuesto de que los pensamientos (conscientes o inconscientes) influyen sobre las vidas de las personas, que tú obtienes las cosas que piensas (sic), simplificando. Hum. Así que no me tengo que preocupar por nada. Con la de veces que he pensado que me tocaba la lotería y me embarcaba en viajes en plan “españoles por el mundo” o “callejeros viajeros”, rollo “la viajera española macbollita callejeando alrededor del mundo mundial”. Sin restricciones económicas o de tiempo, porque abandonaría el trabajo, claro está, porque pienso que me va a tocar una primitiva de, al menos, un millón de euros (o tres o cuatro, para poder repartir), que si no, pa qué me voy a poner yo a pensar. E iría contigo, claro está, porque he pensado, pienso y pensaré que no te queda otro remedio que engancharte a mí, enamorarte de mí y ser mi chica. Eso pasará primero y luego ya acertaré la primitiva, tú no te preocupes. Con la de veces que he pensado que te derretías en mis labios, que te deshacías en mis brazos, que te perdías en mis ojos, que el mundo se detenía para ambas cuando paseábamos agarradas de la mano, con la de veces que he sentido tus latidos desbocados en el interior de mi alma… incluso he podido ver y palpar mi presencia omnipresente plantada en medio de tu corazón…, con la de veces que he oído en mis pensamientos tus susurros ardientes, tus gemidos, tu risa de plena felicidad y tus eternos “te quiero”. Tú ya estás en el bote, dalo por sentado. Incluso he oído la marcha nupcial mientras te veía acercarte bella, elegante, pausadamente por el pasillo mientras yo esperaba, confiada, orgullosa y llena de dicha, en el altar. Ok, vale, ese pensamiento lo tengo que redefinir, que no nos podemos casar por la iglesia. En fin. Que si me desmayara 2:17 minutos y tuviera un flash forward (sí, también me he enganchado a esa serie), obviamente tendría una sonrisa de oreja a oreja fija y todo me iría bien, con lo que me despertaría tranquila, serena y con una gran paz interior. Qué bien, ¿no?

Hay quienes creen que esta ley es una memez y la critican. O piensan que sólo sirve para que unos cuantos que hablan sobre ella, ganen pasta gansa, como los que hacen libros de autoayuda. Además, yo, personalmente, le veo problemas. Quicir, si yo quiero ser acertante única de la primitiva un día que haya bote y todos los demás del mundo mundial también, ¿qué pasa? Ein? Los recursos son escasos. ¿Tengo que poner toda mi energía mental, vaciarme, quedarme cual si me hubieran chupado miles de vampiros hasta la última gota de sangre, para arrebatárselo a los demás? Lo mismo pasa si tengo que batirme en duelo energético-mental con alguna loba de la noche que también te pretenda, o entrar en tu mente y dominarla, para que desvíes el objeto de tus pensamientos hacia mí, que soy yo quien te conviene, tú hazme caso. Exhausta me quedo; me estoy agotando na más escribirlo. Y la copa de Europa, que todos los equipos grandes la quieren y desean y la piensan en su poder, siempre se la lleva uno sólo. Además me parece de un egoísta total. Porque, claro, cada uno piensa en lo suyo, y los demás, ¿qué? Podrían pensar y concentrarse en que todos los de su alrededor sean felices, pero eso nadie lo hace. A lo mejor la primitiva le sirve más acertarla a alguien que tenga un problema gordo que a mí, a lo mejor la loba de la noche no te necesita tanto como yo o la copa de Europa le hará más bien al Madrid que al Barça, ¿por qué no piensa el pep-team en un Madrid triunfante? Egoístas. Hum. Sin embargo, algo de razón lleva la cosa ésta en el hecho de que si sonríes y tienes una mente positiva, optimista, tienes más posibilidades no ya de atraer lo bueno y lo mejor, sino de, al menos, poder enfrentarte a la perra vida con un poquito menos de angustia, tristeza y ansiedad.

Y ahora el toque calimero, que ya lo estabais echando en falta, ¿a qué sí? Ay. Por mucho que piense y piense y desee y desee, creo que como máximo me tocará un reintegro en la primitiva y temo el día en que me presentes a tu novia, con la que querrás ir de vacaciones a algún lugar de esos de “callejeros viajeros”, mientras a mí se me cae el corazón al suelo, hecho pedacitos, snif, snif. Y si me desmayo 2:17 minutos y tengo un flash forward, cuando despierte tendré una sensación de tristeza, o no veré nada, o tal vez me quede igual, porque me haya pillado en el lavabo aliviando mi intestino grueso mientras hojeo el fotogramas de ese mes, que lo mismo viene con la crítica de lo nuevo de Tim Burton. “Alicia en el país de las maravillas” (es que tengo ganas de ver esa peli, por eso la he metido así, con calzador). Y ahora que lo pienso, ya que hay gente que gana pasta gansa vendiendo libros de autoayuda, y haciendo técnicas de coaching, enseñando a comportarse de un modo positivo, tal vez yo podría hacer el anti-libro de autoayuda y el anticoaching, quicir, “cosas que no ser, hacer, pensar, sentir,… para que te vaya bien en la vida” y pillo la historia de mis 33 años y la explico y ya está, a cobrar. Ok, modo calimero off. En cualquier caso, me gusta pensarte y desearte, así que, con tu permiso o sin él, lo seguiré haciendo…mi amada lotería primitiva.

Y ahora una canción y un video alegre.

viernes 25 de septiembre de 2009

filosofando caliméricamente sobre el absurdo del amor y su no correspondencia



Llega un momento en que te das cuenta de que te has pasado la vida entera observando la espalda de la gente, tarareando alguna canción similar a esa, pero ellas nunca escuchan, tienen otra emisora sintonizada, la suya propia, y no se giran. Tal vez a veces les llegue el sonido, entre distorsiones provocadas por su propia cantinela, pero ya ven por el espejo retrovisor que eres tú. Y tú no vales la pena, a nadie gustas. Entonces quitan el volumen de tu música y te ignoran. O corren deprisa hasta la espalda que anhelan y se tiran a ella placándola, todo sea por huir de ti. O tal vez se giran pero para buscar a una intérprete que no eres tú; o para pegarte la bronca por cantarlas y decirte que no quieren que tú las quieras, que lo que quieren es que las quiera aquella que han elegido. Aquella por la que hacen infinitas tonterías, aquella que les arrebatan los versos de amor más ardientes, aquella que han elevado a los altares, por la que morirían, por la que sienten justo lo que tú sientes por ellas. A mis espaldas no hay nadie tarareando ninguna canción en estos momentos, creo que nunca (o casi nunca) la hubo. Pero si la hubiera, me giraría. No hay absolutamente nadie que no merezca la pena, que no merezca el beneficio de la duda, una oportunidad. Aunque corres el riesgo de que le des la alternativa y acabes tú enamorada de ella mientras a ella se le pasa todo, algo así como, “coño, de espalda estaba más guapa”. Pero no, detrás de mí no hay nadie, si dejo de cantar, sólo hay silencio, soledad, vacío. Es el desierto.

Y sí, para qué negarlo, envidio a aquellas que silban una nota y se giran 10 espaldas y puede jugar a la vez con todas, si no sabe a quien elegir. O que permanentemente tiene muchas personas detrás cantando para ella, por ella. Te da un poder supremo, puedes decir “contigo no, bicho”, “a ti te doy hora en dos semanas, que primero me enrollaré con ésta que tiene buenas domingas”, “tú, preciosa, me cantas cuando crezcas un poco”, “tú vete desnudando a ver qué tal”. Y me encanta cuando les va mal. Rollo “al final me pillé por la de las tetas grandes y me ha puesto los cuernos con la enana joven y me quiero morir, enguannnn”. Creo que se trivializa mucho el amor. La mayoría de las veces es sólo sexo. Otras veces se quiere que sea de cuento de hadas sin poner nada de tu parte, aparte de las musarañas fantasiosas de la cabeza …y del coño, claro. En otras ocasiones las relaciones son para ti como las lianas para Tarzán y vas saltando de una a otra al grito de ahhh.. ok, el de Tarzán, para descojone de la mona Chita. Otras veces no sabes lo que quieres. Y todas las veces es limitado, finito, llega un momento en que te has cansado. Tienes que ser muy especial y rara para que eso no pase y francamente que se ajunten dos mujeres asín es imposible. Y se trivializa tanto porque para la mayoría es muy fácil encontrar pareja. Siempre hay una espalda que se gire hacia ella, alguien a su espalda que no le disguste. Y puedes repetir y repetir, siempre en pos del amor verdadero, la princesa rosa, tu media naranja, …o simplemente un coño diferente. Para mí no es nada fácil. Por eso, jamás se me ocurriría trivializar una relación, ni rechazar gratuitamente a aquella persona que muestre un interés en mí. Sólo una vez lo hice, porque era un tío, y una es un poco demasiado bilibiana, así que utilicé la manida frase de “no puede ser, es que tú no me gustas, blablablabla, pero podemos ser amigos”, y cuando, al cabo del tiempo, le vi feliz con una tía rubia, sentí un no sé qué amargo en el estómago. En otras ocasiones quizá me haya pasado, no soy consciente de ello, que haya ignorado a alguien cantándome a la espalda, puede ser, pero es que de no escuchar casi nunca nada, aparte del sonido de mi propia voz, creo que me he quedado algo sorda, y la costumbre de que nunca me pasa nada bueno y el escepticismo desesperanzado que hace tiempo se apoderó de mí, puede que me hagan creer que la melodía proviene de alguna radio o televisor de por ahí; así que necesito que me griten repetidamente y si me pueden dar con una piedra en la cabeza, mientras tanto, mejor.

En fin, que es todo muy complicado en este juego de quién persigue a quién y a mí me han repartido una mano pésima y no sé marcarme faroles. Tengo todas las de perder, ahora y siempre. Pero por desgracia no puedo evitar jugar; siento, igual que tú, que mi corazón late, que mi pepitilla del kiwi palpita y me salen solas canciones como ésa, mientras miro tu espalda e intuyo cómo tus suspiros van en otra dirección, cómo en tus oídos siempre hay otras melodías, nunca las mías, cómo no hay sitio para mí dentro de ti. No te vas a girar para tomarme de la mano y cantar conmigo esta canción, nunca lo harás, tanto te disgusto, tan monstruosa me crees, tan inferior al resto me encuentras. Y si me giro, sólo hay un inmenso y silencioso desierto. Cada vez pienso más que simplemente no existe mi lugar en el mundo del amor.