lunes 6 de julio de 2009

de muertes traumáticas

Pos el otro día, sábado mañana resacoso, vi en la tele un cacho de la repetición de “los mejores años…” y mientras una bonnie tyler viejuna cantaba la canción de al final del post, pasaron un obituario de gente que estaba en su apogeo en los 80s y que ahora están criando malvas. Y me llamaron poderosamente la atención dos de ellas. Dos tías que murieron jóvenes, en la misma década de los 80s o principios de los 90s, y que me acompañaron cercanamente en mi infancia desde la caja tonta. Y me volvió a dar un nosequé. Creo que cuando se produjeron esas muertes yo las viví como algo traumático. Más una que la otra. Porque claro, yo era una niña inocente e impresionable, ellas me resultaban cercanas y eran tan jóvenes (además eran mujeres, una guapa, la otra encantadora, y claro, yo siempre he tenido un ramalazo proveniente del lado oscuro). Total, que en su momento me afectó, mucho, y me sigue dando cosa, ahora que casi tengo la edad de cristo.

Hoy he estado investigando en los interneres, que está tó. Una era Sonia Martínez, que presentó Sabadabadá (luego Dabadabadá), sustituyendo a Mayra Gómez Kemp, cuando ésta pasó al Un, dos, tres… (buff, Mayra, cómo me gustaba esa mujer, en todo, todo, un icono, menos mal que sigue viva, porque si la hubiera palmado en los 80s, yo no sobrevivo al trauma, ciertamente). Sonia era guapísima. Y tiene una historia súper triste. Un juguete roto, de algún modo. Murió sobre los 30 años. La otra era María Luisa Seco, la presentadora de “Un globo, dos globos, tres globos”, entre otras cosas.Su muerte me afectó más. Creo que tuve pesadillas parte de mi infancia con ello. No sabía de qué murió. Tengo vagos recuerdos. A veces creí que se había muerto atragantándose con la comida. No sé de dónde lo saqué. Pero intento, desde niña, ser cuidadosa a la hora de masticar porque tengo miedo de que algo se me atraviese en la garganta. Otras veces pensaba que murió ahogada en alta mar, debió de ser después de ver algún telefilm de Titanic, qué sé yo. Y por eso, creo que nunca me embarcaré en ningún crucero en mi vida. Dar una vuelta en las golondrinas de Barcelona es lo máximo de lo que seré capaz. Vamos, que fue un gran trauma para mí. Hoy he leído que murió de cáncer en torno a los 40 años. De huesos (hum, ahora caigo de dónde saqué lo del atragantamiento). En fin.

Dos curiosidades y dos reflexiones: Sonia Martínez trabajaba junto a un dibujante, José Ramón Sánchez (no sé si alguien de la generación infantil de los 80s se acuerda). El hijo de este hombre ahora es, desde mi punto de vista, uno de los más prometedores directores del cine español: Daniel Sánchez Arévalo, que debutó con “Azuloscurocasinegro”, estimable película. Y tiene a punto de estreno “Gordos”, que tiene buena pinta. Y María Luisa Seco estuvo casada con Pepe Domingo Castaño. Je, yo me he enterado hoy, porque de pequeña las cosas del corazón me resbalaban. Con la de veces que le he escuchado en el Carrusel Deportivo, ya de mayor. Me ha hecho gracia. Hum, me he enterado muy tarde de esto ¿no? E Internet lleva tiempo funcionando. Ok, hoy he superado uno de los traumas de mi infancia. Había estado reprimiendo mis recuerdos sobre ello. Felicitadme. Y sin necesidad de pagar a un psicólogo 60€/h.

Hay muertes y muertes. A mí me afectó lo de Michael Jackson, pero tampoco tanto. No era ya para mí un ídolo, sólo un pobre juguete roto. Creo, en ese sentido, que cuando muera Bruce Springsteen o Woody Allen lo sentiré más, incluso lloraré, tal vez. También me entristecerá, qué sé yo, el fallecimiento de Madonna o de Bono (el de U2, digo, -“peludos”, según madre). Digamos que los respeto o los estimo más en estos momentos. De todas formas, cuanto más viejos ellos, menos te afecta, porque ya les toca; y cuanto menos joven seas, también, más interiorizado que la muerte forma parte del circo vital. Si Jacko hubiera muerto inmediatamente después de crear el álbum “Thriller”, mediados de los 80s, buff, creo que el trauma no me lo quitaba ni con 30 sesiones de un psicólogo de 120€/h. En fin, que cuanta más edad tengas tú y ellos y menos familiarizada y cercana te sientas, más probable que digas “ay, qué pena” y puedas hablar y leer sobre ello, sin la aparición de ningún trauma. Y, al revés, si eres una niña y alguien cercano a ti -aunque sea a través de la tele- se muere joven, eso te traumatiza de algún modo. Hum, creo que por eso aún no me suicidé, para no traumatizar a mis sobrinos ¬¬. Ok, si no os gusta el humor negro, saltaros la última frase y no la interioricéis. En relación, yo creo que ya no hay en la tele presentadoras de programas infantiles a las que puedas apreciar. De hecho, creo que no hay ya presentadoras de programas infantiles, en absoluto, ¿no?. Quizá la última fue Leticia Sabater, pero bueno, no hace falta que se muera, el crío ya pillaría trauma nada más sufrirla unas cuantas tardes. Y, en cualquier caso, los niños ya no son tan inocentes y puros como éramos y están sometidos a una inundación mediática abrumadora. Tal vez ninguna muerte les traumatizaría, excepto la de Hello Kitty para mi sobrina de 4 años, pero como es un dibujo, afortunadamente, vivirá para siempre.

And I need you more than ever.

jueves 25 de junio de 2009

sant joan, shrek y el summercat

Hola de nuevo, escasas lectoras. Escribiré un poco para no perder la (mala) costumbre, aunque no tengo maldita la gana y se va a notar.

Punto one: Odio la verbena de San Juan, San Juan y los días de en después. Puto San Juan! Al lado de mi casa hubo uno que le dio por tirar petardos de 3 a 4 de la madrugá y de 9 a 10. A mi tía la quemaron el toldo por dos lados, a mí me despertaron y mi gato –cristiano kaká ronaldo, alias sisú- corrió raudo y veloz a refugiarse agazapado dentro de la bañera! Se ve que ahí no se oía tanto. Qué lástima no le hubiesen explotado en los huevos al cacho petardo cabrón… Como yo soy una persona la ostia de popular y estoy tan buena me invitaron a cientos de fiestas marchosas, pero las rechacé para ir con prima, madre y tía a bailar pasodobles al lado de casa. En realidad sólo tocaron dos, pero nos obligaron a bailar cualquier cosa que tocaban, hasta los Twist. Estas viejas marchosas! Y comprobé que el poti, la igartiburu y el “mira quien baila” han hecho mucho daño al sector viejuno patrio. Ahora les ha dado a todos por imitar al ortega cano y se ve que están apuntados a bailes de salón y se ponen a ensayar en la pista de baile cutre salchichera del barrio. La consecuencia es que realizan unos aspavientos amariconadamente forzados que ocupan un km a la redonda de la pareja y conllevan como efecto colateral unos cuantos pisotones a las personas de bien que bailamos el pasodoble de manera natural y como la tradición manda (doble paso por aquí, doble paso por allá y ya está, coñio! con lo sencillo que es…). Ay, si hasta los dos tíos más rancios que tengo, que oyen música y no se les mueve ni un pelo, cuanto más los pies, se han apuntado y van por ahí fardando de academia de baile…

Punto two: Y luego dice la tele que la noche de san juan es mágica. Pa tu puta madre, será! Yo siempre lo he pasado súper mal esa noche. Sólo hubo una excepción, hace tres años en Tenerife. Snif, snif. Si fuese guapa y tuviera buen tipo, habría cientos de tías simpáticas dispuestas a hacer mágica mi vida cada día, no sólo en san juan. Pero como no es el caso, pues tejo, nena. Y como tampoco soy la ostia puta de simpática, pues no me puedo poner a competir en igualdad de condiciones con todas las lobas, buitres y demás especímenes, por un trozo de carne lésbica. Total, que más sola que la una y para siempre. Y mientras, como soy una buenaza sensible, la gente me va pisoteando, ignorando, ninguneando, despreciando, utilizando and so on, según les convenga. Debería poner un anuncio diciendo “Shrek tímida de buen corazón busca alguien similar que la quiera”. Creo que no tendría contestaciones. Porque pido mucho. Una tía que no esté buena, porque éstas no se fijarían en mí ni aunque las pisara haciendo algún aspaviento amariconadamente forzado, y si lo hicieran yo no podría con el stress de ir espantando las mosconas que andarían luego alrededor suyo. Además, que tenga buen corazón: aquí ya me he cargado de un plumazo al 95% de las lesbianas, estén o no buenas (que digo yo, al 95% de los seres humanos, ¿humanos?). Lo de tímida es opcional, porque si es muy similar a mí, a lo mejor arrancamos a intercambiar frases en la novena cita. Y que me quiera, ppffff. Imposible. Querer en el sentido de pareja que folla, no querer como yo quiero a cristiano kaká ronaldo, alias sisú, que aún alguien me saldrá por peteneras y me dirá “pues tu madre”. Ojalá pudiera vivir sin amor, sola, porque eso es lo que hay y es lo que habrá siempre. Pero eso significa renunciar a la magia y entonces, ¿qué sentido tiene vivir? ¿merece la pena? La respuesta es no, dejad de elucubrar, coño! Nada tiene sentido sin amor. Es triste. Todo lo bueno que hay en mi corazón se perderá cuando muera, porque todas prefieren fijarse en aquella o la de allá, o esa chica guapa y elegante o la cachonda de la esquina antes que en mí y en mis manos rebosantes de afecto y pasión. Para mí nunca hay una oportunidad sólida y real.

Punto tres: Suecia. La vez anterior que vomité en el blog, puse una canción de un anuncio. Bien. La canción de anuncio más famosa que existe en este momento es la de estrella damm (hum, me entraron ganas de cerveza!!). El grupo responsable de esa canción es “Billie the vision and the dancers”, cuyo líder es un tío que se viste de tía. Y nada, que se van a hacer famosos si no lo son ya. No están mal otras canciones suyas que he oído (tienen 4 discos), luego pongo dos, la famosa (que va de un tío al que una lagarta utiliza y abandona, como un gato de verano) y otra (de un tío que desaparece y deja el corazón desolado al protagonista y con pesadillas). Y eso, que lo sueco está de moda, al parecer. Con éstos, con el Stieg Larsson y la trilogía del milenio…Que por cierto, los padres de la novela negra no ya nórdica, sino europea, según este artículo, son un matrimonio de suecos de los 60s: Maj Sjowall y Per Wahloo. Mi hermano me regaló hace un par de años un libro “el hombre que se esfumó” de esta gente y la verdad es que me gustó. He visto que escribieron 10 libros en total (aquél era el 2º) y que RBA los están reeditando. Es recomendable. También leí que Enric González recomendaba el otro día en su charla semanal en "El País" al autor Philip Kerr y una trilogía (o tetralogía o pentalogía) de intriga en Alemania que abarca varias décadas: Berlín noir. También en RBA. ¿Y estas recomendaciones pa qué las hago yo? ¿Por si me pagan la publicidad RBA? No, bueno, en realidad es por si calaix pasa por aquí, que creo que es la única que le interesa la novela negra, claro que como sólo lee ya el blog de la coses2, pues no sé yo… En fin, es igual.




viernes 12 de junio de 2009

algunas tontunadas

Buenas, escasas lectoras que aún resistís al otro lado de la pantalla. Os merecéis un monumento, pero os aguantáis con un beso virtual de servidora. Me aburro, porque en mi vida nunca pasa nada, y voy a escribir un poco, ¿ok?. Poseso.

He empezado a llamar al sisú, kaká… No me hace ni puto caso, quiero decir, que me hace menos caso que el de costumbre, ni siquiera mueve las orejas. Y madre se ofende y me grita “no le llames eso al gatoooo”. Y es que por muy buen futbolista que sea, sigue teniendo un nombre de mierda (JI JI, el chiste es mío, ya sé, es malo). Ahora que también es nuestro el cristiano, ¡por fin!, me surge un problema. Creo que empezaré a llamar al gato “cristiano kaká ronaldo”, lo cual le da un nombre típico de telenovela venezolana de sobremesa. Y le podría decir (con asento) “Cristiano kaká Ronaldo, mi amol, no me mueldas, pofavó, que te quitaré las latitas de whiskas, minino presioso”. Es lo que tiene no parar de fichar a cracks. Ok. Le seguiré llamando sisú, en realidad. Me parece hipócrita que la gente se queje de los 93-94 millones de euros que ha pagado el ser superior por CR, con la crisis que tenemos encima, bla, bla, bla. Básicamente porque esa misma gente no dice nada de los 1.000 millones de pesetas que se lleva Messi cada año (mínimo), o de los 20 millones de dólares que cobra Tom Cruise por peli, o bien paga alegremente casi 100 euros por un conjunto del barça o 500 o más por un traje de emidio tucci, o qué sé yo, y cuando salen niños muriéndose de hambre en África, cambia de canal, porque se siente, digamos, incómodo. El mundo es injusto y todos participamos en ello.

Con el fichaje de Cristiano (80 M libras) me he enterado que el cambio euro-libra está hoy a 0,85 (hubo un momento que estuvo a casi 1). Y he vuelto a pensar en viajar a londres (no tengo remedio) y he estado navegando por ahí… y leyendo y tal…Y ya he visto que estos ingleses son más especiales que yo, y no se conforman con tener otra moneda, conducir al revés, tener otro sistema de medición de absolutamente todo, sino que también me he enterado, que no lo sabía, que tienen unos enchufes con tres patas y una corriente de más voltios para los cacharros electrónicos y que tienes que pillar un adaptador. Endevé. Qué suyos que son. En fin. Y al leer anécdotas de viajes se me han despertado ganas de dar de comer a las ardillas en St James’s Park. Creo que consagraré algún día de agosto a ello. O no. Quién sabe. Bueno, es igual. Es por escribir. Las que hayáis estado allí podéis dar opiniones, eh, como “ni te acerques a esas putas, que tienen los dientes más afilados que tu gato” o “lo mejor de Londres son las pintas de cerveza y lo peor el tube” o “llévate chorizos y morcillas de tu casa, si no quieres morirte de hambre” o “los londinenses no son más especiales, raros y suyos que tú, tía imbécil… y visca el barça”…and so on.

Ha estado a punto de morirse mi tarjeta mágica. Qué susto! Pensé que había perdido ya todos sus poderes, porque el bus me la escupió un día. Pero madre ha juntado dos picos que se estaban deshaciendo y ya vuelve a funcionar. La meto y dice “bon viatge”. Tampoco es que ya ahorre mucho, porque sólo me sirve en autobuses; ni en tranvías, ni en cercanías, ni en metro. Pero la tengo cariño. Y desde diciembre del 2006, que caducó, hice el otro día un cálculo, me habrá ahorrado más de 150 euros, tirando a lo bajo, y considerando su progresiva pérdida de poderes y una multa que un día me pusieron (de la que no quiero hablar). El día que se muera totalmente, lo mismo la scaneo y pongo en el blog su foto.

He empezado a leer ya “Los hombres que no amaban a las mujeres”…y la verdad es que no me extraña, con lo malas y retorcidas que son… En fin. A mí los best sellers que hacen babear a todo el mundo me producen escepticismo. Así que empecé a leerlo con el ceño fruncido y los labios crispados, amos que estaba mataora, pa echarme una foto. Llevo 150 páginas, o sea, que acabo de empezar (como tiene 600 y pico). De momento normalito, la trama intrigosa (patada al diccionario) es interesante pero los personajes no acaban de empatizarme (otra). Eso sí, ya he desfruncido todo porque mantener la pose era ciertamente incómodo y complicado. He leído por ahí que a mi adorado Henning Mankell no le ha gustado la trilogía esta. Yo creo que es por celos y envidia, porque ahora tiene que compartir el trono de mejor y más exitoso escritor sueco de novela negra con otro, aunque esté difunto. Que qué putada lo de Stieg Larsson, la verdad. Aunque yo creo que su defunción explica parte (morbosa) del éxito de la trilogía. En fin. Yo, eso sí, sigo siendo pro-Wallander. Me gusta mucho más que el Blomkvist, donde va a parar. Pa empezar, no folla casi nada en comparación y no tiene suerte con las mujeres, punto a su favor. Y la Salander no me acaba de engatusar. Además tiene toda la pinta que acabará follando con el otro, ¿no? O eso he leído por ahí. Si sólo se lo montara con mujeres, al menos…

Me gusta la música de un anuncio. Me suele pasar una vez al año y siempre por estas fechas. Véase el enlace. ”Punto 3”. Es gracioso. He buscado en Internet. Y lo he encontrado, obviamente. Pongo el anuncio y la canción a continuación, que es de Santigold y se llama “lights out”. Por cierto, los que hacen el Trident Senses, la empresa Cadbury, ha cerrado recientemente una fábrica en Barcelona con unos 150 trabajadores para llevar la producción a Polonia. Uno de los múltiples casos de deslocalización industrial en nuestro país. Puto capital.

Y aquí sigo, ocupando mi mente en sueños hermosos y húmedos, mientras tú no me piensas ni un puñetero segundo de tu tiempo, al menos no en sentido positivo. Es triste. Mucho. Demasiado.